9 de abril de 2008

¿Quién mandará en el Pepé?


Tras una legislatura caracterizada por la constante crispación, avivada y fomentada, en parte, por una férrea oposición infligida por el sector más radical del Partido Popular, llegaron nuevamente los comicios. Y, para mal o para peor, según se mire, el Pueblo habló.

Parece ser que Mariano Rajoy se ha dado cuenta de que no tiene que buscar el voto de la derecha, ni de la extrema derecha, pues ya cuenta con él, y que realmente el voto que necesita es el de esa parte del electorado carente de ideales políticos fijos que, a la hora de votar, se inclina más por el voto útil, el voto de castigo o el de confianza. Necesita el apoyo de todos aquellos electores que, en el año 2000, otorgaran a Aznar la mayoría absoluta y que, cuatro años más tarde, dieran a Zapatero la victoria.

Consciente de ello, pero en contra de lo que aboga el sector más ultramontano del partido y, en contra, también, de lo que defiende el sector más ultravaticano y más ultrasur de su principal medio de comunicación afín, la Cope, ha decidido renovar las cara públicas del partido y, tras lo visto en el debate de investidura de ayer, moderar el discurso a pesar de la vuelta del burro Arias Cañete al trigo.

Pero, una duda me asalta y, por la hora que es, la de la siesta, parece que me impide conciliar el sueño. ¿Será capaz, don Mariano, de llevar a cabo el proyecto de renovación y, sobre todo, de moderación contra el viento y la marea que lleva algún tiempo levantando Jiménez Losantos en su contra? Tras una breve reflexión la negativa parece ser la respuesta más lógica. El poder (fáctico) que el periodismo tiene en España, en general, y Jiménez Losantos en el Pepé, en particular, hace presagiar que los días que le quedan a don Mariano en la vida pública estén contados. La distribución que Mariano Rajoy y sus secuaces han hecho de los compromisarios para el próximo Congreso y la elección de Soraya Sáez de Santamaría como secretaria de política autonómica han sido las gotas que han colmado el vaso de la paciencia del periodista. Las mordaces críticas que, día sí y día también, le dedica, unido al incondicional apoyo que profesa por Esperanza Aguirre así lo hace entender.

De momento, Esperanza Aguirre ya ha comenzado a mover ficha pronunciando un discurso propio de un líder. El descarado alarde de liderazgo del que hizo gala en el sarao del ABC ante un impávido don Mariano hace sospechar que, efectivamente, en el próximo congreso del mes de Junio habrá más de una candidatura a la presidencia del Partido.

Pronto saldremos de dudas y veremos si los besos que a modo de saludo propinaba a don Mariano durante los mítines de la campaña electoral no eran más que felones ósculos propinados para delatar al Rabí (Rajoy) ante el sumo sacerdote (Jiménez Losantos) tal y como la Biblia cuenta que ocurriera en el huerto de Getsemaní.

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