2 de julio de 2005

Revistas culturales


Hola. Pues nada, que andaba yo en la pelu el otro día, y mientras esperaba pacientemente mi turno para ver si Eva, la peluquera, realizaba un milagro para que pareciese sólo medio feo, las dos Marujas que estaban antes que yo luchaban a brazo partido para ponerme al corriente del itinerario que iba a seguir cada una de ellas en estas vacaciones. Noble gesto por su parte, pero totalmente innecesario.

Y la que estaba siendo atendida en ese momento comentaba con la peluquera las múltiples cualidades de un producto llamado Algiodat, o algo así, y de lo mucho y bien que le había pintao a ella. Pero al percatarse ambas de que estaba yo con la antena puesta, la conversación adquirió un tono más privado, lo cual me hizo sospechar de lo íntimo del asunto.

Pero bueno, a lo que iba, que como me estaba aburriendo, me dio por coger una de esas revistas culturales que toda periqui que se precie de ser sofisticada y moderna ha de comprar mensualmente. La verdad es que no me acuerdo de los nombres porque había varias, pero lo que sí recuerdo es que eran todas iguales. O parecidas. Y me dio por empezar a ojearlas. Confieso que a los cinco minutos tuve que dejar de ver fotos de esculturales troncas en tanga-leopardo so pena de sufrir allí mismo una erección, así que opté por la lectura como única alternativa factible hasta que me tocase el turno.

Y es que ponen cosas súper mega interesantísimas. Y no me refiero sólo a las fotos. La dieta del pepinillo, trucos de belleza y nosecuántas secciones más, todas ellas, por supuesto, imprescindibles para poder afrontar con éxito los avatares de la vida.

Le pregunté al kioskero de mi barrio, al que le compro el tabaco todos los días y los domingos la prensa, o sea, que hay confiancillas, por el nombre de alguna de estas didácticas revistas. Y tras convencerle, a éste también, de que no me había vuelto jilipoyas (más), me dijo que incluso también las había para tíos, pero que la más vendida era la Cosmopólitan. Y como siempre me gusta saber cómo piensa el enemigo me la compré.

Tras haberla leído minuciosamente hay algo que me tiene en un sin vivir, pues no sé hasta que punto será cierto que haya señoritas que manden cartas a una especie de consultorio sentimental que me encontré. Porque de ser así es como para darles con un palo encima de la cabeza, que decía mi abuela. Y ojo, que no estamos hablando de adolescentes de quince años. Esto es sólo una pequeña muestra de lo que aparecía en el mes de Junio.

Pregunta- "A mi novio le gusta navegar por Internet e imprimir fotos de mujeres desnudas. Luego las pone en un álbum y se masturba mirándolas. A mí no me importaría demasiado, si no fuera porque siempre está tan cansado que no puede hacer el amor conmigo. ¿Qué hago?"

En este caso yo les daba a los dos con el palo. Pero a él con el de madera.

Pero bueno, sigamos. Y como el Cosmo-test de este mes no me acaba de convencer, he confeccionado yo uno, el Carbo-test – retruécano estúpido donde los haya- y que me parece más apropiado por si alguna de nuestras queridas foreras no tiene novio y se considera una auténtica Alistanga girl. Para no resultar muy cansino lo voy a colocar, con permiso, aquí debajo. Hale pues.

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